¿A qué viene esa mirada,
mezcla de pánico y resignación?
Ese saber estar,
esa escondida traición.
De esta sala de espera
te has convertido en nada.
Tu curiosidad de cinco años
se ha visto destrozada.
De pronto pareces darte cuenta
de que no estás en tu sitio.
Vuelves a interpretar tu papel:
hablas con tu abuela un idioma
que solo ella entiende.
Y ya no me miras desconfiada,
ni siquiera reparas en mí.
Vuelves a ser una niña,
al menos,
hasta que envejezcas
(tú también)
en una sala de espera.
Y entonces,
sea a ti a quien le toque
entretener a una nieta…
Anotaciones mentales rumbo a otra Venezuela
-
1) Este país no podrá ser el mismo después del año 2026.
2) No es nueva esa perspectiva ni nuevo ese anhelo: nos la pasamos diciendo
que hay que cambi...
Hace 2 semanas