Ayer vi que habían puesto cuatro reposabrazos en el banco que está frente a la plaza de la iglesia. Un señor de camisa blanca que salía de la misa también lo vió y con alegría se sentó cómodamente en el nuevo trono mientras miraba las palomas, hasta que las palomas se cansaron de picotearle el zapato, y se fue. Al rato, un señor de camisa gris, que cargaba unas bolsas llenas de periódicos arrugados, se detuvo unos segundos a mirar el banco, coloco una bolsa en cada asiento, y se acostó a dormir debajo.
Manifiestos y proclamas por Venezuela, por el pueblo venezolano y por la
Revolución
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La seguidilla de actos, declaraciones y anuncios insultantes de la entidad
criminal que gobierna Estados Unidos ha propiciado varios efectos en la
Venezuel...
Hace 2 semanas