Verte dormir.
Y tus rizos se mezclan
con los ruidos
de la calle enmohecida.
Verte soñar.
Y mi mano se desliza
por tu pelo
con ese gesto enloquecido.
Verte despertar.
Y tus ojos
dicen cosas
que solo entiende cierto sueño.
Hablas
y te limpio las legañas con un beso.
Duermo,
y tu mano ya se pierde entre mis pechos.
La soberanía que no nos gusta
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Es una basura inaceptable todo acto que pase por el tamiz de la sumisión,
llamada ahora amistad, de o con Estados Unidos. Mucha gente chavista se
pregunt...
Hace 2 semanas
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