Verte dormir.
Y tus rizos se mezclan
con los ruidos
de la calle enmohecida.
Verte soñar.
Y mi mano se desliza
por tu pelo
con ese gesto enloquecido.
Verte despertar.
Y tus ojos
dicen cosas
que solo entiende cierto sueño.
Hablas
y te limpio las legañas con un beso.
Duermo,
y tu mano ya se pierde entre mis pechos.
La soberanía, la enfermedad y la rebelión de los cuerpos enfermos
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Leí hace rato un documento llamado "Declaración de Maracay", hecho público
el 28 de julio. Lo firma un grupo de personas que se presentan como
"dirigentes ...
Hace 1 semana
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