Nunca vemos el polvo que nos rodea hasta que un rayo aislado de sol lo delata, suponiendo que en ese mágico momento estemos predispuestos a prestar atención a tan nimio acontecimiento...
lunes, 7 de septiembre de 2009
Suscribirse a:
Enviar comentarios (Atom)

0 le contestaron:
Publicar un comentario en la entrada